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Yo mi peor enemigo, significa que eres tu lo único que convive contigo mismo 24horas del día, 365 días del año, por eso sabes muy bien sus debilidades, miedos y dificultades. Pero de la misma manera, también es capaz  de salir de la trampa echa por uno mismo, lo importante es darse cuenta de su autoboicot y asumirlo a través de un trabajo de autoconocimiento. Ser su propio “salvador”, es crear  herramientas para el cambio. Para cambiar a uno mismo muchas veces es necesario buscar un apoyo profesional, a través de psicoterapia y buscar soluciones reales y eficaces.

Al definir salvador no hay ninguna relación de mi parte con religiones y o creencias y si de asumir sus propias limitaciones y lograr el éxito. Salvarse es entrar en contacto con su conflicto interno y buscar el verdadero “génesis” de estos juicios negativos hacia lo que se hace o a cómo se es impide esa sensación de bienestar. Esto ocurre cuando criticamos mucho lo que hacemos, no estamos conformes con nuestra vida o no tenemos tolerancia para aceptar la distancia entre cómo somos y cómo desearíamos ser.

Nos pedimos más de lo que podemos hacer, no toleramos nuestras limitaciones y agotamos energías en la pelea, lo que nos impide disfrutar de la vida. Muchas veces se produce más allá de nuestra voluntad, porque el psiquismo tiene sus raíces en movimientos que no conocemos, donde habita un sistema de valores que se organizan cuando somos aun niños pequeños, entre los tres y seis años de edad, y constituye una conciencia moral. La consciencia moral es la que va dictar las reglas, una serie de normas morales que nos conducirán en la vida. Nuestro “yo” es empujado por deseos que, en principio, le parecen censurables. Las luchas dentro de nosotros mismos agotan las energías y causan estrés o falta de entendimiento con los otros.

Hay varios estilos de personalidad que pueden convertirse en destructivos. Muchas veces, por dar un ejemplo, boicoteamos el éxito por exigencia desmedida. Las exigencias del mundo moderno, muchas ya impulsadas por viejos mandatos de “éxito y productividad”, se convierten en un terreno pantanoso para los hiperresponsables o culposos. En nuestro inconsciente habitan impulsos que rechazamos porque nos causan miedo. Este rechazo se produce para evitar el dolor que nos produciría reconocerlos. La propia persona se impone el freno con el objetivo de obtener algo que aparentemente no favorece su bienestar, pero que sí satisface algún deseo inconsciente.

 

Cuando alguien se lleva mal consigo mismo, no tolera sus limitaciones y critica todo lo que hace o cómo es está aliviando una necesidad de sentirse castigado. Los juicios negativos impiden la sensación de bienestar que sólo proporciona el acuerdo con uno mismo. Lo cierto es que quien boicotea su propia felicidad no necesariamente padece de algún trastorno de personalidad. “Si bien personas con determinadas patologías pueden tender a obstaculizar el camino de su felicidad, no es imprescindible tener un trastorno determinado para experimentar una inclinación hacia la autodestrucción”, certifica la licenciada en Psicología, Alicia López Blanco.

 

Para “salvarse” de si mismo, ha de acompañarse siempre con el compromiso de hacer lo que haga falta hacer para cambiar tu vida, para mejorar tus circunstancias, a través de una planificación, con metas y objetivos que seas capaz de lograr. La única forma de obtener resultados diferentes es haciendo cosas distintas. Desear algo mejor para si es necesario, pero no es suficiente.

 

Disminuir la autoexigencia, trabajar para fortalecer la autoestima es la clave principal. Pensar que cada persona es única y valorarse por ello, sé asertivo, aprenda a decir no aunque cueste, sin miedo al qué dirán, siempre que lo que se diga parta del respeto y la educación. Tener objetivos, mantenerse activo y no rendirse ante las dificultades, sino mantener una actitud positiva. Reírse es de vital importancia, restar importancia a los problemas y sacar el sentido del humor en lo posible.

 

Si no sabe por dónde empezar, una buena forma sería alquilar películas de humor o apuntarse a una sesión de Risoterapia. Buscar momentos de ocio para divertirse con la actividad favorita, sea bailar, cantar, hacer excursiones, quedar con amigos o cualquier cosa que se desee. En definitiva, buscar ser su propio mejor amigo, pues solo podemos dar amor al otro si amamos a nosotros mismos. Salvarse es hacer un permiso para enamorarse de si mismo, de una forma sana y verdadera.

 

Jaqueline Werner: Titulada en Psicología (Homologada y colegiada: 18991) y Postgrado en Dinámica de Grupo y Marketing (Brasil), Postgrado en Análisis y conducción de grupos – Univ. Barcelona), Psicoterapeuta, Coach, Charlas/conferencias, Risoterapia.WWW.JAQUELINEWERNER.COM –JAQUELINEWERNER@HOTMAIL.COM